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02 | ABR

En recuerdo de Malvinas  

“Lo que necesitaba en estos momentos el pueblo argentino no era que el Ejército y la Marina entraran en las Malvinas sino en los cuarteles”

 

Julio Cortázar, 29 de abril de 1982, declaraciones a la Agencia EFE.

Un día como hoy, hace 38 años, comenzaba a escribirse uno de los capítulos más dolorosos de nuestra historia reciente. El desembarco en Malvinas, pensado e impulsado por la dictadura militar que perseguía la búsqueda de perpetuarse en el poder, fue el preludio de una guerra que aún seguimos recordando. Todavía nos duele el sacrificio de tantos jóvenes argentinos, las vidas que quedaron truncadas en suelo insular y las que se perdieron al regreso como consecuencia de no poder superar el trauma y el posterior olvido.

 

Este 2 de abril deberíamos recordar el modo improvisado con que esa guerra fue iniciada, la falta absoluta de preparación de nuestro ejército, el desamparo de nuestros soldados, quienes sin pertrechos ni formación, fueron arrojados a un campo de combate en el que la desigualdad militar produjo una derrota previsible, traducida en centenares de víctimas.

 

La última dictadura militar carga sobre sus espaldas no solo la responsabilidad criminal por los miles de asesinados y desaparecidos, sino también por estos jóvenes soldados que fueron enviados al frente de combate y luego recibidos, en territorio continental, con impune indiferencia. Fueron despedidos con plazas multitudinarias y discursos exaltados, fueron recibidos en silencio y con plazas vacías, casi clandestinamente.

 

La guerra de Malvinas es una de nuestras heridas más profundas. La guerra de Malvinas no debió ocurrir nunca. La guerra de Malvinas era evitable porque la diplomacia es y debe ser siempre, la única vía a la que los Estados deben apelar para dirimir sus diferencias.

 

Por todo esto, en un día como el de hoy, a casi cuatro décadas de aquellos días de abril de 1982, nuestro pensamiento está, como en cada aniversario de esta guerra, junto a los soldados que han sobrevivido a las trincheras y con sus familias. Y nuestro pensamiento también está con los que cayeron, con los que dejaron sus vidas en las islas, junto a sus padres, hermanos y seres queridos a quienes el paso del tiempo no les ha dado consuelo.

 

Ratificamos, hoy y siempre, nuestro derecho a la soberanía sobre las Islas Malvinas y nuestra fidelidad con la memoria de esa guerra. Por eso, una vez más nos comprometemos cívicamente a seguir luchando contra cualquier tentación militarista de aquellas que suelen prometer a los pueblos hacer posible aquello que solo el diálogo y la diplomacia pueden y deben lograr.

 

Por los caídos en Malvinas, por su memoria.

Por los que han vuelto, por los que han sobrevivido, por su valiosa entrega.

Por todos ellos: guerra, nunca más.

 

Por Alejandro Vila

Decano

 

Entre Rios 758 - 2000EKF
Rosario - Santa Fe
Argentina