En un acto emotivo, al que no le faltó análisis político, el decano de la facultad Alejandro Vila, compartió junto a docentes, no docentes, graduados y estudiantes; un balance del año académico reafirmando la importancia del proyecto colectivo, en un contexto de desfinanciamiento y dificultades históricas para la universidad pública.

La Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) realizó su tradicional acto de fin de año, un encuentro que, más allá del cierre formal del ciclo lectivo, funcionó como un espacio de reflexión sobre el presente universitario y de reafirmación del compromiso colectivo frente a un escenario que sus autoridades describieron como particularmente complejo.
El evento reunió a docentes, no docentes, estudiantes, graduados y directivos en el histórico y recuperado patio de la facultad, donde los discursos de las autoridades de la institución marcaron el tono de la jornada: una combinación de balance crítico, reconocimiento del esfuerzo comunitario y defensa de la universidad pública.
Entre quienes tomaron la palabra estuvieron presentes el Rector de la UNR, Franco Bartolacci, el Decano Alejandro Vila, la Vicedecana María Cristina Pérez, el secretario del Consejo Directivo, Mariano Balla, la Directora General de Servicios Administrativos, Adriana Dana; la Directora de Posgrado, Violeta Jardón y el docente jubilado Daniel Randisi.
En primer lugar y como modo de homenaje el decano Alejandro Vila dialogó y otorgó la palabra al profesor Daniel Randisi, recientemente jubilado después de 40 años de vida institucional. “Aquí me construí como docente y crecí como actor político, algo impensado para mí en ese momento y fue un orgullo y una enorme responsabilidad poder representar la voluntad de la gente que me votó en el vicedecanato. Vi crecer a la facultad muchísimo. No sólo en sus edificios sino como institución. De una facultad aislada se proyectó una institución de manera internacional. Una facultad que me contuvo y hoy me voy muy feliz por la tarea cumplida y solo con palabras de agradecimiento”, dijo en medio de la emoción reinante en el lugar.

Seguido el decano comenzó su intervención con un agradecimiento a la comunidad universitaria de la facultad por el compromiso sostenido durante un año que calificó como “largo, difícil y lleno de situaciones ingratas”. Señaló que el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario, pese a su ratificación parlamentaria, dejó a las instituciones en un marco de incertidumbre y desfinanciamiento, con impacto directo en los salarios y en las condiciones de funcionamiento.
Aun así, Vila destacó la capacidad de la comunidad para “hacerse fuerte colectivamente”, reivindicó el rol político de la educación y subrayó la importancia de sostener un pensamiento crítico que permita imaginar un futuro compartido. También dedicó un reconocimiento especial al rector Franco Bartolacci, a quien definió como “la voz y el cuerpo de la dignidad universitaria” en tiempos adversos.

Por su parte Mariano Balla centró su discurso en la dimensión comunitaria del acto. Para él, el encuentro de fin de año no es solo un ritual, sino un momento para reafirmar la importancia de construir sentido y fortaleza de manera colectiva. Balla llamó a brindar por un futuro con esperanza “no ingenua”, construida con trabajo compartido, y remarcó que nada significativo puede lograrse en soledad.
Finalmente el rector Franco Bartolacci cerró el acto con un discurso emotivo en el que mezcló agradecimiento, balance de gestión y defensa del sistema universitario público. Tras recordar los seis años de mandato que lleva, que definió como “tremendamente difíciles”, repasó los hitos de la UNR: recuperación edilicia, creación de nuevas carreras, apertura de escuelas secundarias y técnicas, ampliación histórica de la matrícula y presencia territorial en más de 80 localidades.
Bartolacci subrayó que estos avances se lograron “a pesar del ajuste, el desfinanciamiento y el destrato”, y afirmó que la clave del crecimiento reside en una comunidad que asume su responsabilidad histórica. Llamó a prepararse para un 2026 que podría ser incluso más desafiante, pero alentó a sostener la misión pública de la universidad recordando los testimonios de estudiantes y ciudadanos cuyas vidas —dijo— cambiaron gracias a las oportunidades que ofrece la UNR.
El acto concluyó con un llamado compartido a defender la universidad pública en las calles y en las aulas, y a seguir construyendo un proyecto colectivo capaz de transformar vidas. Entre desafíos y sueños proyectados, Humanidades y Artes cerró el año reafirmando su identidad como espacio de resistencia, creación y compromiso social. Para el final quedó el show musical a cargo de la banda “No me olvides”.











