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Facultad de Humanidades y Artes

¿Qué puede una escuela? Vínculos, juventudes y malestares epocales

    La Facultad de Humanidades y Artes recibió a la especialista Beatriz Greco para un encuentro donde se analizó la capacidad de las instituciones educativas para alojar a las juventudes, construir lazos sociales y enfrentar las violencias en el contexto de la pospandemia.

    El conversatorio contó con la presencia de la Dra Beatriz Greco, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se llevó a cabo en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, organizado por la Escuela de Ciencias de la Educación y AMSAFE Rosario. El mismo reunió a una gran cantidad de docentes y estudiantes interesados en debatir sobre la pregunta fundamental: “¿Qué puede una escuela?”.

    Esta interrogación invitó a pensar más allá de las funciones administrativas para explorar la capacidad de las instituciones de alojar, escuchar y construir sentidos en un tiempo atravesado por transformaciones permanentes. La Dra. Beatriz Greco, experta en subjetividades y autoridad pedagógica, guio la conversación destacando que pensar la escuela hoy es, necesariamente, “pensar en los vínculos, el cuidado y la confianza como condiciones indispensables para la enseñanza”.

    Durante su intervención, Greco analizó los llamados “malestares epocales” que afectan a las juventudes, tales como la fragmentación social, la precarización y la “uberización de los vínculos”.

    En el encuentro se discutió cómo las escuelas reciben los efectos de procesos sociales amplios que exceden lo educativo, manifestándose a veces en situaciones de violencia que denuncian la falta de sostén institucional. Frente a este escenario, se planteó la urgencia de recuperar el valor de la mediación simbólica para evitar que el lazo social sea reemplazado por la punición o la indiferencia, buscando que la escuela sea uno de los últimos territorios donde nadie se sienta solo.

    Finalmente, la reflexión se centró en la necesidad de una reconfiguración de la autoridad pedagógica, entendiéndola no como mando u obediencia, sino como una práctica basada en el reconocimiento mutuo.

    Greco propuso habitar la escuela como un “espacio de suspensión” que interrumpa las lógicas del mercado y el individualismo, permitiendo que la palabra de los estudiantes circule y sea escuchada. En este sentido, la autoridad se construye al sostener un proyecto a futuro y garantizar el derecho de las nuevas generaciones a ser sujetos de palabra, transformando la escuela en un espacio de emancipación y construcción colectiva.

    CONVERSATORIO: